lunes, 3 de marzo de 2014

LILAH. Casilleros 9 Deseos, 44 Ignorancia



9 Deseos


No deseo lo que me apasiona, lo que me apasiona lo hago. Si tengo un deseo es por ausencia de pasión, falta de vocación. Todo deseo es un descuido de sí mismo.
Cuando no sabes quién eres, pero sabes que algo eres, será muy fácil que un deseo te absorba. Ese paliativo, no sucedáneo, dará la idea de estar vivo y la vida parecerá tener sentido.
Desear es frenar la espontaneidad. La flor no desea dar su fragancia, simplemente la da.

Todos los deseos tienen su origen en la sensualidad y el vacío. Ningún deseo tiene contenido.
Todo deseo intenta llenar un vacío y provocar algún placer.
Detrás de todo deseo está el deseo de ser.
Se desea por Ignorancia, 44, ausencia de conocimiento. Vivir satisfaciendo deseos se llama Ignorancia.
El deseo surge por falta de creatividad, por la incapacidad de inventarse un ser.

Deseos de toda clase: nombre, fama, salud, éxito, posición, honores, etc. Deseos nobles o innobles. Desear es también rechazar.
Desear es desear, tanto si se quiere ayudar como hacer daño.
A veces el único deseo son las ganas de seguir vivo.

Es una acción placentera del ego, no de la esencia. Es una compensación…
Con los deseos compensamos emociones negativas.
Es el premio que se da el sobreviviente por seguir vivo, no demuestra ganas de vivir.
Todo deseo esconde algo, una necesidad.

El deseo da un placer efímero, genera aburrimiento e insatisfacción una vez obtenido. “El placer conduce al deseo y al apego emocional.”
El goce del deseo es transitorio, pasajero y termina encadenando.
Según estudios, aquellos que han ganado el premio mayor y acumulado de un sorteo millonario… A los seis meses ya han vuelto al estado anterior, sean ricos o nuevamente pobres.
¿Deseo y felicidad? Aunque en la vida todo esté relacionado, entre estas dos experiencias se juntan en el final del infinito. No hay felicidad que no provenga de un acto de entrega.
El deseo es masturbatorio, un paliativo de felicidad.

Pero sin deseo no hay creación.
Ojo, sin deseo no hay creación. Pero los deseos no crean nada ni provocan ningún cambio, sólo nos hacen soñar con lo que necesitamos.

El deseo promueve la economía de la ansiedad, impide el tiempo libre, no crea cultura.
La economía del ansia vive de los consumidores de deseos, aleja de la realidad, trivializa y desvirtúa lo que toca. Es un vicio.
La violencia del presente es la violencia del deseo. Es el mito de la felicidad al alcance de todos. Nadie se puede resistir a eso.
Somos adictos al deseo.
Al satisfacer un deseo creemos habernos alejado del dolor. El deseo nace de un dolor, cuando lo cumplimos nos encontramos con el dolor del cual huíamos.
El deseo es la causa del sufrimiento.
El deseo crea insatisfacción, es un infierno, un pantano.
Ningún deseo deja satisfecho. Lo que no se llena… ni siquiera hay que intentarlo.
No sigas una meta. Toda meta es una neurosis.

Hoy, hasta la espiritualidad es un deseo. Algunos viven deseando la iluminación. Desean la iluminación los que se olvidaron del prójimo.
No hay deseos espirituales, sólo deseos materiales.
Todo deseo es de baja vibración. Lo habitan los magos negros, los hechiceros.

Se desea lo que no se tiene. Se desea lo que no es de uno. Nunca seremos dueño de lo que deseamos.
Detrás de todo deseo hay una escases. Si deseo abundancia, soy pobre; si deseo belleza, vivo en la fealdad; si deseo a Dios o al cielo, vivo en el infierno. Deseo porque no me gusta lo que tengo. Si buscas la salvación, estás ahogado.
El deseo es una falta de capacidad de gozar con uno mismo.
Detrás de todo deseo hay una ignorancia y una insatisfacción.
Tener un deseo implica una pobreza. Satisfacerlo, retroalimentar esa pobreza.
El deseo esconde un dolor, cuando se satisface el deseo despierta el dolor anestesiado.
Mientras menos lo desees y más lo necesites, antes lo tendrás.

Desear quita mucha energía. Es como año nuevo, lleno de propósitos y sin ninguna actividad. El mundo virtual es un monumento a los deseos, soñamos con lo que nunca tendremos y con lo que renunciamos a tener.
Sin deseos la energía no desaparece. Esa energía se pone a disposición del ser. Por eso el ser es, cuando no tienes deseos.
Un deseo se puede transformar en otro, el deseo sexual se puede transformar en deseo de riquezas.

La idea de ayudar es un deseo. El deseo de ayudar es una maldad, es el deseo disfrazado de amor. Un deseo jamás será amoroso.
El deseo de ayudar es la necesidad de sacar provecho de algo bien visto.
El deseo de ayudar es egolatría, deseo ser más que el otro. Desean ayudar los que viven en la oscuridad y la soledad
El maestro no desea, simplemente hace.
Ayudo para el otro me necesite, desde el jefe al subalterno.

Lo contrario de deseo es ese algo que es inmotivado.
Si no hay deseo no hay carencia.

El deseo es hambre de algo. Oralidad, hambre de amor.
Madurar, ser menos orales, tener menos deseos.
Que tu único alimento sea el hambre de ser.

Detrás de todo deseo hay un tentador

Deseo: Querer más de lo mismo.


44 Ignorancia

Estamos en el 5º chakra, el del conocimiento. Sólo desde el conocimiento podemos saber de la ignorancia, antes es imposible. En la sabiduría se descubre la ignorancia.
La ignorancia del 5º chakra no es la ignorancia de los primeros chakras que se resuelve adquiriendo conocimientos con la ayuda de algún sistema nemotécnico. La ignorancia del 5º chakra es la falta de conciencia, el conocimiento mecánico no necesita conciencia.
La ignorancia es la soberbia del saber, lo ilusorio del conocimiento. Es la aparente sabiduría que duele cuando se descubre su barbarie.
La ignorancia es el ego mental funcionando en toda su magnitud, no es falta de conocimientos, son deseos de saber, no amor por la sabiduría.
Ignorancia es vivir en la creencia producida por la ansiedad de saber.
Tenemos que retroceder al 1º chakra para saber por qué existimos. Despertar es salir de la hipnosis.
La ignorancia es la idolatría del animal racional a su instinto favorito: la razón, el deseo de saber me hizo perder las facultades racionales.
Los conceptos prestados, saberes robados, erudición sin sentido lo convirtieron en un crédulo. Elevó la superstición a la categoría de cátedra.
Ignorancia, un estado que impide apreciar la auténtica realidad por desconocimiento de la naturaleza humana.
Conocimiento es la comprensión de la realidad y del papel que cada uno de nosotros juega en ella.
Ignorancia es aceptar como única verdad y realidad lo que está escrito, lo que está aceptado por otros, mi modo conveniente. La verdad no es la de mi maestro.
La atadura que nos mantiene ignorantes es la identidad con algún deseo sensorial, emocional. Por esto debemos volver al primer chakra para averiguar cuál es el deseo que nos impide el conocimiento acertado.
La ignorancia no es un drama, es una tragedia. La miseria de la humanidad es resultado de la ignorancia. La ignorancia nos ata al sufrimiento.
El ignorante confunde conocimiento con información, cultura con noticia. Confunde transitorio con permanente, impuro con puro, dolor con placer, sí con no, pitos con flautas.
El verdadero conocimiento es la comprensión de la realidad, sin juicios de valor; es no amarrarse a lo percibido por los sentidos. Lo que cambia no puede ser verdadero ni real. Ignorancia es creer que esto es la única realidad.
La realidad es un reflejo de nuestro propio ser. Cada mente lo percibe a su modo, según su vibración, según su historia.
Si cada cual se limita a seguir su sonido interior, el sonido de su propio ser, no será víctima de la mente.
El sonido interior es lo que nos salva del Plano Sensual.
Ignorancia, más que engaño es desilusión. La unidad original era un concepto sin experimentar.
“Supimos” de la unidad fundamental de todo, pero vimos la realidad como si de un sujeto, “yo”, se rodeara de objetos y de los “otros”. No experimentamos los saberes, los repetimos de alguien que nos convenció. Lo holístico y omniabarcante fue un mecanismo de defensa.
Ignorante, es el que sabe lo correcto sin practicar ese conocimiento.
Tal como un espejo se ennegrece con el polvo, a nosotros nos ensombrece la ignorancia. La mente, los sentidos, egoísmos, intelecto y cuerpo son productos de ignorancia. Si la causa se destruye, los efectos se destruyen por si solos.
En la oscuridad una soga puede parecer una serpiente, una sombra puede parecer un fantasma, así como se pueden ver ciudades en las nubes, espejismos en el desierto, como el cielo se ve azul…
Somos una joya cubierta de barro.
Este universo de formas y nombres tiene su origen en la ignorancia. Se disuelve cuando se conoce al ser.
Ignorancia es creer que esto es la única realidad.
Si el jugador se limita a seguir su sonido interior, el sonido de su propio ser, no será víctima de la mente.
La mente es un tigre en la selva e los deseos, rodeado de presas. La mente es ignorante.
El sonido interior es lo que nos salva del Plano Sensual.
La hipnosis es la enfermedad del hombre y la des-hipnosis será el camino.
Hipnosis: quedar atrapado en algo sin conocer la causa de ello, tener justificaciones pero no razones, no lo sabes, eso es ignorancia; quizá te falte valor para saber.
Desde luego, es natural. Nadie te ha hipnotizado, la naturaleza te ha hipnotizado. Este poder de la naturaleza para hipnotizarte es lo que los hindúes denominan maya, el poder de lo ilusorio. Estás bajo una ilusión, bajo una gran alucinación. Vives como un sonámbulo; continúas haciendo cosas profundamente dormido, sin saber por qué. Y todas las razones que argumentas son simplemente justificaciones; no son auténticas razones.
La naturaleza es el mayor hipnotizador que existe, te sugestiona.
Tu cuerpo procede de la naturaleza; TÚ vienes de alguna otra parte. Esa otra parte, si quieres, la puedes llamar Dios. Eres el punto de encuentro entre la consciencia y la inconsciencia del cuerpo. Pero el cuerpo es muy, muy poderoso y a menos que hagas algo permanecerás prisionero bajo su poder.
La ignorancia es un tronco con múltiples ramas, de la ignorancia de desprenden el ego, el orgullo, el apego al placer, la repugnancia al dolor, y el miedo a la muerte.
Estos tormentos afectan a los tres cuerpos o centros.
Al cuerpo mental lo afligen la ignorancia y el egoísmo.
Al cuerpo emocional lo afligen el apego y el odio.
Al cuerpo físico el miedo a la muerte.
44 Ignorancia. ¿El pecado original de un chakra alto? ¿El maya del 5º chakra? ¿La torre de Babel del 5º chakra?
Detrás de toda meta o propósito hay un ignorante que no sabe para qué existe.
La ignorancia da el primer paso para transformarse en sabiduría cuando descubre que sus saberes son un espejismo.


lunes, 17 de febrero de 2014

LILAH. Casilleros 4 Codicia con 16 Celos.



4 Codicia


El codicioso toma y saca, no pone. Y si pone es para tomar (coger) con más ganas. Doy para que me den.
Tomar y tomar, de otros y la naturaleza.
Todo codicioso es un depredador, una marabunta. Terminará siendo un caníbal.
Quiero para mí eso que tienes tú.
Necesito lo que tiene el otro para poder ser yo.
Si pueden, toman sin dar, arrebatan.
Hacen de la vida un negocio… cuando actúan decentemente.

Cosas para mí.
Tener más de lo que necesito: dinero, títulos, etc.
Desear más de lo que se tiene.
La codicia no tiene fondo.

No es guardar para mañana.
Guardan para mañana los que no tienen confianza en sí.
Si menos guardo, más confío en mí, más soy.
Tanto en lo colectivo como en lo individual. (Maná)

Admiramos la codicia, la llamamos ambición.
Dicen que el gran Alejandro dijo antes de morir “Una pena que no haya más mundo que conquistar”.

La codicia viene de la inseguridad, y la inseguridad es desconocimiento del ser.
Sin ser no hay vida, esencia, providencia.
La codicia nace de una carencia interior no saciada y de la falsa creencia de que podremos llenar ese vacío con poder, dinero, reconocimiento y, en definitiva, con un estilo de vida materialista, basado en el consumo y la diversión.

Mientras más alejado de mí esté, más codicioso.
Mientras más alejado de mí esté, más caro cobro por mis servicios.
Mi identidad depende de lo que tengo.
Si no sé quién soy, me identifico con lo que tengo.
Mientras más necesite para imaginarme siendo, más codicioso seré.
El codicioso pone su autoestima en sus posesiones, ingresos, máscaras.
Necesito que algo me diga lo que soy.

La codicia nace de una carencia, del miedo, es una forma digna de no sentir ira.
Es falso que podamos rellenar ese vacío con un materialismo basado en el consumo.
“El crecimiento económico del sistema capitalista se sustenta gracias a la insatisfacción de la sociedad.”
La codicia surge cuando el jugador confunde su sentimiento de vació con la necesidad de sobrevivencia material.
Tiene las necesidades básicas satisfechas y aun siente el vació.

Nos agrupamos en torno a lo que codiciamos.
Los codiciosos crean lazos, clubes, sindicatos, equipos, culturas, religiones, países, etc.
El codicioso dice, si tengo me ven; si me ven, existo; si existo, debo ser una persona de éxito.
El filósofo Adler lo describió como un acomplejado.
Dice: Yo soy más que tú, y necesita demostrarlo.
Es el mundo de la apariencia, para aparentar felicidad. Esto sólo lo puede hacer un infeliz.

Codicia, es falta de disfrute.
Los que disfrutan necesitan poco.
Los que cobran caro por lo que hacen, no les gusta y no lo disfrutan.
Como todo malestar se compensa con placer.

La codicia no apunta a nada, es insustancial.
Al final todo queda atrás, ya sea voluntariamente o por medio de la muerte.

Lo contrario es austeridad.
Quien disfruta lo que hace, tanto le gusta que hasta podría pagar por hacerlo.

El hecho de nacer provoca un sentimiento de separación y crea el anhelo de completarse. (Soledad)
Señal de que perdí.
Todo lo que sabe es tener materia con la esperanza de completarse.

Mientras más adquiere, más hondo es el vació, mayor es la compulsión. Hasta alcanzar el pánico de perderlo todo. Celos.
El rey Midas, ejemplo de codicia.
La necesidad de éxito material es la raíz de todas las conquistas militares. El ignorante invade, destruye.
Se invade por codicia -la codicia el valor dominante de este mundo- es una muestra más de que el mundo está al revés.
Somos tan… algo… que festejamos las invasiones, las agradecemos, saludamos a los invasores.

¿Qué motiva a una persona que lo tiene todo a querer más?
¿Por qué tantos prójimos se vuelven corruptos, mezquinos y perversos al alcanzar el poder?

Hoy por hoy, nuestro actual sistema de vida, ¿es una perversión creada por los iluminati, o hemos creado una vida de acuerdo a nuestra imagen y semejanza?
Nuestra incapacidad para la felicidad nos ha vuelto cada día más codiciosos.
En el mundo de la codicia nadie gana y todos pierden.

El alma corrompida.
"La riqueza material es como el agua salada; cuanto más se bebe, más sed da” (Arthur Schopenhauer)
Marginamos nuestros valores éticos esenciales: la integridad, la honestidad, la generosidad y el altruismo en beneficio de nuestro propio interés.
Algunos lo llaman darwinismo social.

Algo está bloqueado.
El codicioso cree poseer lo que tiene.
Cuando posees algo, lo disfrutas. Y no haces sufrir a nadie.
"Nada que esté fuera de ti podrá nunca proporcionarte lo que estás buscando”.
Lo que posees te posee, no lo puedes dejar.

El codicioso termina solo y aislado.
Desconectado de su emociones.
Su ego crece.
No puede amar.

 


16 Celos


Los celos son una desdicha emocional. Se busca lo que no se quiere encontrar. Es un acto masoquista.
Es fantasear con la desgracia. Perdí la habilidad para distinguir entre lo posible y lo imposible. Sueño y creo reales mis sueños.
Esta confusión viene por una sobreindulgencia con la fantasía.
Los celos son una forma insana de aproblemar la mente y el corazón.
Sueño con perder algo que da identidad. Codicia.
Se siente reemplazable.
En el fondo desean perder. Porque se quieren encontrar.
Si pierden lo que aman, se encontrarán a sí mismos. Pero no se atreven a perderlo.
Sienten que no merecen lo que tienen y lo que aman.
La falta de confianza es odio a sí mismo… lo que proyecta como odio a todos los que lo aman.
Escepticismo y experiencias del pasado versus confianza e inocencia.

Se produce por baja autoestima, falta de seguridad. Falta de fe en sí.
Miedo a rivalizar, aunque vive en la competencia.
Soberbia. Egoísmo.
Falta de amor, incapacidad de amar.
Trastornos de personalidad: histriónicos, paranoides y narcisistas.
Infancias tristes. Padres celosos. Antiguas traiciones.
Los celos alimentan la falta de confianza en sí mismo, la inseguridad.

Sospecha de los otros cuando ellos no confirman su autoimagen.
Teme al prójimo.
El celoso no ama, posee, se siente dueño de alguien.
En el fondo es codicia. Es porque no tienen nada.
Celos, ser corto de vista.

Debajo de esta problemática encontramos:
Una baja autoestima (aunque parezca lo contrario).
Dificultad para valorarse a sí mismo.
Pérdidas afectivas en la infancia ocasionadas por padres poco valorativos de las virtudes de los hijos, muy exigentes y muy críticos.
Patrones afectivos mal aprendidos o modelos poco útiles para seguir.
El celoso esconde dolor, sufre la vida.

¿Celos y amor?
No ama, no vive, ni deja amar ni vivir.
Amas a quien te puede traicionar. Masoquista.
La falta de autoconfianza lleva a la persona a odiarse a sí mismo, lo cual es proyectado como odio a los otros.
Si tienes una pareja celosa, ¿por qué necesitas amar a un ser que desconfía de ti?
No tengo derecho a meterme en la vida de otros.
A quien le gusta ser celado… es un idiota.

Para que pueda volver a ganar autoconfianza y tomar conciencia de su dolor tendrá que volver al 1º chakra.
Repite: He caído en la CODICIA.


domingo, 9 de febrero de 2014

LILAH. Casilleros 6 Apego con 29 Superstición.




6 - Apego



El apego es un salvavidas. Si el apego es de buena calidad no te sentirás un náufrago. Te apegas a eso que no es tuyo y no quieres compartir.
Reconócete un sobreviviente. Si esa condición no te avergüenza ni te duele, estás entre los desamparados que pisotean a otros y eso los mantiene con la ropa seca, o tu religión permite el abuso, o tienes una buena justificación, etc. Un buen apego aprecia la frase: Dios escribe en reglones torcidos. Un buen apego, es tan bueno que puedes construir alrededor de él una concepción del mundo, una ideología, una religión, un partido político, un barrio para vivir.
Me apego, me amarro, a lo que considero mío, por suerte, casualidad, merecimiento, por karma, vidas anteriores, porque Dios así lo quiso, etc.
Todo apego es un demonio, un egregor y una justificación No dejan ver la vida, ni vivirla. Me apego porque no sé en quien confiar.

El apego es un buen bálsamo para los que vivimos en la caverna de Platón. (Ver el casillero 2, Ilusión). Con el apego consolidamos el delirio, las amarras, las cadenas… y no te das cuenta. El apego es vivir en el engaño, en un delirio. Te deja atrapado en el sinsentido de la vida. Te hace olvidar el propósito de la existencia.
Amarrarse a las amarras, a algo que no puedo soltar, si lo suelto siento una amenaza vital. Los apegos te amarran al mundo de la forma.

Los apegos no se producen por falta de valores. Son consecuencia de la realidad que no permite vivir esos valores. Los apegos dan seguridad, los valores nos ponen a prueba. Los apegos son la manifestación de una división.
Cada apego es una falta de confianza en uno mismo, en mis valores, en mi ser superior. Si creyeras en lo que dices creer, los apegos serían un estorbo. Todo apego es una falta de confianza en algo. El instinto de conservación es una falta de confianza en Dios.
Los apegos son una muestra de cobardía, de no atreverse a ser, de no atreverse a vivir bajo las leyes naturales, las leyes universales. Detrás de todo apego hay una represión.
Se producen porque no creo en lo que digo creer, no creo en mis valores. Los creo en la mente, no en el corazón.

Muchas veces el apego surge de un maestro, una doctrina, una comunidad, una cultura, de una experiencia. Aparece cuando creo que atrapé una verdad.
Los apegos, no darse cuenta que vivimos en el flujo.
Los apegos, las ganas de controlar el río.
No necesito apego para ser, el apego es lo que no me permite ser. Los apegos ciegan, encandilan.

Los apegos son cualquier bastón, cualquier impresión, forma de ser, soy algo que me define, me da buena suerte, me hace ser como soy, etc. Si tengo apego al sexo, ¿cómo miraré a las mujeres? Si soy político sólo veré votantes.

Los apegos no dejan ver la realidad, me hacen ver lo que a mí me conviene. Los apegos no dejan pasar el tiempo. (Algunos viejos nos apegamos a la juventud).
Apego, temo que alguien deje de amarme. El apego destruye la capacidad de amar. Ciegan. Rigidizan, es un gasto de energía.
Son un juguete ilusorio. ¿No estás harto de jugar a lo que no existe?

Detrás de un apego hay un complejo. El apegado es un acomplejado. El apegado no se atreve a estar solo, la muchedumbre de apegados le da seguridad. Cuando impones tus creencias, tus apegos rebalsan tus miedos.

El pez por comer no ve el anzuelo.
Por esto es bueno hacer una pausa entre la intención y la acción.
Lo que me hace único es la capacidad de elegir.

Ninguna atadura da lo que promete. Dar para que te den, es un negocio, es un apego. Amar para que te amen, es otro negocio. Decir la verdad para que no te mientan, es otro negocio. Ser bueno para que no sean malos contigo, es una superstición. Rezar para irse al cielo es vivir en el infierno.

El conocimiento surge cuando la mente está libre de apegos: poderes secreto, logros, tentaciones, egoísmos.

Detrás de todo apego hay un prejuicio, una conducta, un hábito, una creencia, un salvavidas. Detrás de todo apego hay una idea que no se ha experimentado.

Desapego: ausencia de pasión o deseo.
Desapego no es abandonar los deberes, ni responsabilidades, ni vivir en una cueva, ni en un basural.
El héroe tiene desapego mental y vive en este mundo.

¿Cuál es tu apego?
-Dios o el cielo. El dogma. La doctrina.
-No caer en tentación o el mal.
-Apego a la vergüenza, timidez, pedir limosna.
-Al resultado, al logro, a la meta. Al propósito.
-A la verdad. Mi forma de ver el mundo. Tu ideología.
-Tus vicios, conductas.
-Tus acumulaciones, mal de Diógenes.
-Al despertar, a la iluminación.
-A la vida.
-A una meditación.
-Se puede tener apego al desapego. Apego a la rebeldía.
-Al honor, títulos, fama, riqueza, poder, ser visto, jerarquías, nombre, nacionalidad, familia…
-A la patria, a la religión, a tu equipo de fútbol.
-La prisa es una señal de apego.
-Esposa, hijos, familia, profesión, moral, la ley.
-El mayor apego es a lo que me conviene.
-Al estar apegado me siento libre del dolor y de sus amenazas.

¿Qué seguridad te da cada apego? ¿Qué superstición esconde?
La muerte debe ser el mayor desapego, el apego es aferrarse al instinto de conservación, no a las ganas de vivir.

No dejes tus apegos, hasta un ermitaño tiene apego a su cantimplora, bastón, ropa, cuerpo… Cuando estés trabajando el cuarto chakra, la autoobservación, te dirá si puedes soltar.

Ojo, todos estamos pegados a lo que reprimimos. Por esto los célibes persiguen niños.





29 - Superstición.



La experiencia del casillero anterior, 28 Confianza, me permite descubrir el papel que juego en la vida. Confianza es entregarse a ser quien uno es. La confianza en uno mismo no da nada en especial, sólo elimina lo innecesario: no me importa morir y los resultados de mis acciones no son el norte de ellas. Quien viva en la confianza de su voz interior ya no tendrá miedo a ganar o perder. Esto es vivir en el cuarto chakra.

La Superstición 29, es lo contrario de confianza y a veces se le parece mucho. Yo vivo en la superstición cuando me alejo de mí, de la fe y la moral que me rige la dicta la doctrina, el dogma, la cultura, la voz externa, el rito vacío. (“La fe es saber porque moriré, el dogma es saber por lo que mataré”). Esto es la locura, hay que volver a la casilla 6 y perder muchas jugadas en el juego.
Superstición versus fe. Dogma versus fe. Rito vacío versus naturalidad. Obsesionado de sí versus ser quien soy. A más superstición menos confianza.

No escuchar la voz interior es ir contra las leyes de la existencia. La vida quiere que yo sea quien soy. Si no me permito ser quien soy es por el actuar de un apego.

Podríamos decir, los de nuestra especie se dividen en dos grupos: los que estamos pegados en los primeros chakras, sólo nos interesa sacar y sacar de la vida y los vivos, tomar y tomar en una especie de Mal de Diógenes elegante, sirven para después ser servidos, tomar lo más posible poniendo lo mínimo. El otro grupo los humanos, esos seres privilegiados que buscan poner, y cuando ponen no es para sacar un pedazo más grande ni con ello esperan un privilegio. Son las personas, los seres vivos del planeta.
Unos viven en la competencia, otros en la confianza. Dos términos tan opuestos que no permite hacer con ellos ningún cóctel ni imaginar una salsa como la mayonesa; quien tiene confianza en sí no puede competir, quien vive en la superstición no puede colaborar y si lo hace es por culpa.

El supersticioso arruina su vida reprimiendo tensiones y descargándolas de manera inadecuada. El supersticioso dice, mi camino es el único verdadero, descubrí la verdad. (“El mal surgió cuando alguien dijo: tengo la verdad”. Liliana Badoc “Los días del venado”).

En el cuarto chakra, sólo aquí, puedo captar el rechazo que me doy a mí mismo. Al llegar al cuarto chakra descubro que mi comportamiento ha sido el de un normópata, sigo el camino de la cultura, no tengo camino propio y desconozco mi naturaleza, no tengo aporte a la existencia, tan solo he servido para consolidar el infierno, sigo agarrado a un vicio, tendré que volver a él.

El supersticioso no sabe de su dharma (ver casillero 19). No sabe de sí, no confía en la vida. Elige sus trabajos buscando seguridad no el desarrollo de su ser, o dharma.

Es necesario descubrir los beneficios de la superstición o fe ciega. Lo mejor de esta casilla es la sensación de control y eso produce un alivio. Lo que está bien para el primer chakra. Si el control me alivia… la vida no puede ser agradable.
Otro beneficio de la superstición es con ella dejo de ser una oveja negra y puedo ser eso tan cómodo: el incorregible que consolida la matrix.

¿Cómo llegamos a ser supersticiosos? Por miedo al castigo, por inseguridad, por vergüenza. Por no verme a mí en el otro, en ti.
Nos quedamos con un dato exitoso y lo extrapolamos a todas nuestras conductas. Atribuimos los errores a causas externas. Perdí el partido porque no jugué con la camiseta amarilla. (Falta de confianza)
Para sentir que tengo seguridad me imagino que controlo. Me explico lo que no entiendo a través de algo que me convenga. Veo conexiones donde no las hay, aunque “todo lo que existe, existe porque existe todo lo demás”.

Cuando entienda que no hay nada superior al cumplimiento de deber, podré volver al cuarto chakra. El deber del palto es dar paltas, no limones; en los tres primeros chakras el deber es concebido por la cultura y la costumbre, no por el ser. En las tres primeras hileras el comportamiento se modifica al formar parte de una multitud, también pasa con el pensamiento.
En el área de sobrevivencia (los tres primeros chakras) se premia la voluntad, a partir del cuarto chakra cada cual se exige en disciplina. La fuerza de voluntad en el cuarto chakra es un acto de superstición, un apego difícil de dejar, una inutilidad molesta, innecesaria.
Usar la voluntad para liberarse de un apego, es otra forma de apego, de apego al desapego.

Los supersticiosos embalsaman, momifican, organizan las organizaciones, idolatran la doctrina. Creen en Dios por ignorancia o para irse al cielo. Creen haber alcanzado la verdad y su manifestación, esto los obliga a obligar a creer.

Es un mecanismo de defensa en una hilera donde ya no es necesario.
Dejarás de ser supersticioso y de enorgullecerte de tu pensamiento mágico cuando descubras lo falso de tus creencias. Por esto debes volver al casillero 6, los apegos.